Tarjeta Roja Directa Pirlo -
Pirlo nunca se disculpó efusivamente por esa entrada porque, en el fondo, sabía que el fútbol también es eso: territorio, orgullo y, a veces, furia. Nuno Gomes declaró años después: "Me dolió, pero fue un honor. Es la única vez que vi a Andrea perder la cabeza. Por extraño que suene, me sentí importante".
La búsqueda de la no es una tarea sencilla. A diferencia de un Gennaro Gattuso o un Marco Materazzi, Pirlo acumulaba tarjetas como quien colecciona estampitas: muy pocas y exclusivas. Su expulsión más famosa, y prácticamente la única que mancha su expediente disciplinario, ocurrió en un escenario atípico: la fase de grupos de la UEFA Champions League 2007-2008. tarjeta roja directa pirlo
El ambiente era tenso. Los portugueses no se guardaban nada. El marcador favorecía a los locales 1-0 gracias a un gol de Kaka, pero el Benfica presionaba con violencia y astucia. Fue en este caldo de cultivo donde explotó la olla a presión. La tarjeta roja directa Pirlo llegó en el minuto 87 del partido. El cronómetro marcaba el final del encuentro. Pirlo recibió un balón en tres cuartos de cancha, de espaldas a la portería. Instintivamente, intentó realizar su movimiento característico: recibir, proteger con el cuerpo y girar para habilitar a un compañero. Pirlo nunca se disculpó efusivamente por esa entrada
El rival, el Benfica, dirigido por el técnico español José Antonio Camacho, necesitaba desesperadamente la victoria para seguir con vida en el torneo. El partido era de alto voltaje emocional. El Milan, ya clasificado como primero de grupo, salió con una mezcla de titulares y suplentes, pero Pirlo estaba en el once inicial. Era su territorio. Por extraño que suene, me sentí importante"
No. Esta fue la única tarjeta roja directa (sin pasar por la amarilla) que recibió en toda su carrera profesional.
Este artículo desglosa ese momento histórico, el contexto del partido, la jugada exacta, y por qué esa es una anomalía fascinante en la carrera de un campeón del mundo. El Contexto: AC Milan vs. Benfica (4 de diciembre de 2007) Para entender la expulsión, hay que situarse en el San Siro. El AC Milan llegaba como campeón defensor de la Champions League. Carlo Ancelotti había construido un equipo alrededor de Pirlo, quien era el faro en un mediocampo junto a Rino Gattuso, Massimo Ambrosini y Clarence Seedorf.
En el imaginario colectivo del fútbol mundial, Andrea Pirlo es sinónimo de elegancia, parsimonia y visión de juego. El metrónomo italiano, dueño de la "paleta" y ejecutor de los Júpiter (como él llamaba a sus globos filtrados), parecía inmune a las pasiones terrenales que consumen al resto de los mortales sobre el césped. Sin embargo, incluso el más zen de los futbolistas tiene un límite.