La caída de las "fakings" puede ocurrir por varias razones. Una de las más comunes es la contradicción en sus historias o la incoherencia en su comportamiento. Cuando alguien mantiene una mentira durante mucho tiempo, es natural que en algún momento se equivoque o que su comportamiento no se alinee con la imagen que ha creado.
En algunos casos, las "fakings" pueden creer que están por encima de la ley o que no serán descubiertas. Sin embargo, la justicia puede ser lenta, pero generalmente es implacable. La ley no distingue entre las personas que están en una relación y aquellas que no; si alguien ha cometido un delito, como el fraude o la suplantación de identidad, puede enfrentar las consecuencias.
Sin embargo, mantener esta fachada es extremadamente difícil. Los detalles, por pequeños que sean, pueden ser difíciles de recordar y coordinar, lo que aumenta el riesgo de ser descubierto. Además, la presión para mantener esta imagen puede llevar a un estrés emocional considerable.